Cuando las modas no cambian los gustos

Hace unos años que vivimos muy influenciados por todo lo que tiene que ver con la estética, en una especie de dictadura a la que todos nos doblegamos en mayor o menor medida, según nuestras posibilidades. Hemos pasado de cuerpos voluptuosos a delgadez muy marcada, de cejas muy depiladas a gruesas y  espesas, de cabellos rizados a otros lisos hasta lo imposible… y a veces, de vuelta a empezar, cambiando todo de nuevo y volviendo al origen. Cuando vemos videos porno gratis, esto se comprueba fácilmente, porque no hay más que comparar la pornografía de finales del siglo pasado con la actual: nada que ver.

Sin embargo, esto es algo que no les pasa a los que son aficionados al fetichismo sexual. Cuando alguien siente verdadera excitación con un objeto o parte del cuerpo y lo convierte en su fetiche, no suele cambiar de opinión y no es algo que pueda cambiar una moda o una tendencia; podrá añadir otros gustos a su personalidad fetichista, pero no abandonar los que ya tiene. Y si quieres comprobar lo que te digo, hablemos de algo que el porno online puso de moda hace unos años y que no acabó de cuajar del todo: los coños depilados (cuando los salones de belleza se frotaron las manos y pensaron que iban a hacer su agosto con las técnicas de depilación).

Se pasó de un verdadero felpudo inguinal en la década de los 80-90, a tener el cuerpo totalmente depilado hasta hace apenas unos años. Ojo, esto no sólo pasó con las chicas y mujeres, a las que parecía que eran menos atractivas si se les veía un solo pelo más allá de la cabeza; también apareció la figura del hombre metrosexual, que entre otras cosas, también pasaba por las largas (y dolorosas en ocasiones) sesiones de depilación, manteniendo sus torsos y sus rostros totalmente libres de vellos. De pronto, el estar rasurado era lo más y a la gente le subía la líbido un montón, así que nada, todo el mundo a apuntarse a la moda de la depilación.

Pero a los que tenían como fetiche un coño bien peludo, esto no les influyó para nada; y algo de razón llevarían, porque con el tiempo, y poco a poco, dejaron de llevarse los potorros calvos, y empiezan a verse otra vez algunos montes de Venus adornados con pelo; aunque, eso sí, ahora perfectamente recortados, nada de llevarlos en plan salvaje. Si es que lo natural siempre triunfa, y donde hay pelo, hay alegría.